Déjame respirar, déjame moverme, déjame ver el sol de la tarde.
No me ates, no me cierres la ventana, no me agobies así. Necesito respirar. No soy una muñeca y por tanto no tengo propietario. No es justo que te pongas así por nada.
No me dejaré atrapar de esta manera.
Pretendes tenerme contra las cuerdas, y no sabes lo mal que me siento; como un animalillo acorralado al que no dejan ver el mundo.
No es justo, ¿sabes? Eso es chantaje. Simple y llanamente. Sabes dónde darme, por dónde cogerme… Todo porque soy una tonta que prefiere morirse de pena antes que verte llorar. Pero no es justo lo que estás haciendo conmigo y eres consciente de ello.
¿Por qué no me dejas volar? No puedo pasarme 24 hs pendiente de ti. Llevo ya un año haciéndolo y ya es hora de que viva yo un poco.
Lo siento, no pretendo ser egoista, sólo salir al sol y curar mis alas rotas. Me gusta volar, y me he pasado 22 años atada. Diferentes situaciones, las mismas cuerdas. Por esto o por lo otro. Pero nunca fui libre.
¡Maldita sea!
Lo siento, quizá la egoista soy yo…
