>Mis Legiones del Terror tendrán cascos con visores de plexiglás
transparente, no con visores que tapen la cara.
>Mis conductos de ventilación serán demasiado pequeños para gatear por ellos.
>Mi noble medio-hermana cuyo trono usurpe será asesinada, no
encarcelada secretamente en una celda olvidada de mis calabozos.
>El artefacto que es la fuente de mi poder no será guardado en la
montaña de la desesperación mas allá del río de fuego guardado por los dragones de la eternidad. Estará en mi depósito de seguridad. Lo mismo es aplicable al objeto que es mi única debilidad.
>Yo no me recrearé en el sufrimiento de mi enemigo antes de matarle.
>Cuando haya capturado a mi adversario y él diga “antes de matarme,
¿podrías decirme al menos que es todo esto? ” yo diré ” NO ” y le atravesaré con mi espada. No, pensándolo mejor le atravesaré y entonces diré “NO”.
>Después de raptar al wapísimo príncipe, nos casaremos inmediatamente en una modesta ceremonia civil. No con un espectáculo sorprendente de tres semanas, tiempo en el cual la fase final de mi plan será desbaratada.
>No interrogaré a mis enemigos en el santuario interior; un pequeño
recinto alejado de mis fronteras funcionará igual de bien.
>Todos los enemigos asesinados serán cremados, no serán dejados para que mueran en el fondo de un precipicio. El anunciamiento de sus muertes así como cualquier celebración, será aplazado hasta después de que se halla llevado a cabo la disposición nombrada. El héroe no tendrá derecho a un último beso, último cigarrillo, o cualquier otra forma de última voluntad.
>Nunca usaré la frase “pero antes de matarte, hay una sola cosa que quiero saber”.
Cuando tenga consejeros, escucharé sus consejos de vez en cuando.
>No tendré un hijo. Aunque su irrisoriamente mal planeado intento de
usurpar mi poder fallara fácilmente, podría proveer una distracción fatal en un momento crucial.
>Las celdas de mis calabozos no estarán amuebladas con objetos que contengan superficies reflectantes o cualquier cosa que pueda ser desenmarañada.
>No tendré una hija. Ella sería tan bella como malvada, pero una mirada
al robusto aspecto del héroe y ella traicionará a su propia madre.
>Contrataría un diseñador con talento para crear uniformes originales
para mis Legiones del Terror, no usaría baratos uniformes de rebajas que les harían parecer Tropas nazis, soldados romanos, o salvajes hordas mongoles.
>Todos fueron derrotados al final y yo quiero que mis tropas tengan una
disposición más positiva.
>No importa lo bien que funcione, nunca construiré ninguna clase de maquinaria que sea completamente indestructible salvo por un pequeño y virtualmente inaccesible punto vulnerable.
>No importa lo atractivos que ciertos miembros de la rebelión sean, probablemente hay alguien igual de atractivo que no está desesperado por matarme. Luego, me lo pensaré dos veces antes de ordenar que un prisionero sea enviado a mi dormitorio.
>Mi monstruo mascota estará guardado en una prisión segura de la cual
no pueda escapar y en la cual no pueda caer accidentalmente.
>Todos los conjuradores divagantes, terratenientes torpes, bardos sin talento y ladrones cobardes serán ejecutados de forma preventiva. Mis enemigos seguramente abandonarán su búsqueda si no tienen ninguna fuente de alivio cómico.
>Todas las taberneras inocentes y atractivas de mi reino serán
reemplazadas por camareras gordas, malhumoradas y hartas del mundo que no proporcionarán refuerzos inesperados y subargumentos románticos al héroe o a su compañero.
>No me transformaré en una serpiente, nunca ayuda.
>No me enfureceré y mataré al mensajero que traiga malas noticias sólo
para demostrar lo malísima que soy. Los buenos mensajeros son dificiles de encontrar.
>No encerraría miembros del mismo grupo en el mismo bloque de celdas, y menos en la misma celda. Si son prisioneros importantes, conservaría la única llave de la celda yo misma en lugar de repartir copias a todos los guardias inútiles de la prisión.
>Si mi hombre de confianza me dice que mis Legiones del Terror están
perdiendo la batalla, le creeré. Después de todo es mi hombre de
confianza.
>Si el enemigo que acabo de matar tiene un hermano menor o un hijo en algún lugar, lo encontraré y lo mataré inmediatamente, en lugar de esperar que crezca abrigando sentimientos de venganza contra mi cuando me encuentre en mi vejez.
>Si debo entrar en batalla, no lo haré al frente de mis Legiones del
Terror, ni buscaré a mi contrario entre su ejercito. Nunca seré caballerosa ni deportiva. Si tengo un superarma imparable, la usaré tan pronto y tan a menudo como sea posible en lugar de reservarla.
>Una vez que mi poder este asegurado, destruiré todos esos malditos
dispositivos de viaje en el tiempo. Cuando capture al héroe, me aseguraré de capturar también a su perro, mono, hurón o cualquier animal asquerosamente listo capaz de desatar cuerdas y coger llaves.
>Mantendré una saludable cantidad de escepticismo cuando capture al guapo rebelde el me diga que le atrae mi poder y mi físico y que
traicionará gustosamente a sus compañeros si le dejo participar en mis planes.
>Sólo contrataré cazarecompensas que trabajen únicamente por el dinero. Aquellos que trabajan por el placer de la caza tienden a hacer cosas tan estúpidas como conceder al otro una deportiva posibilidad de ganar.
>Si un consejero me dice “Mi señor, es sólo un hombre, ¿qué puede hacer un sólo hombre?” Yo responderé “Esto” y mataré al consejero.
>Si advierto que un jovenzuelo ha empezado una aventura para
destruirme, le mataré mientras sea un jovenzuelo, en lugar de esperar a que madure.
>Trataré cualquier bestia que controle mediante magia o tecnología con
respeto y amabilidad. De tal forma que si el control es roto, no venga
inmediatamente a vengarse de mi.
>Contrataré a un equipo cualificado de arquitectos para que examinen mi castillo y me informen de todos los pasajes secretos y túneles
abandonados que yo deba conocer.
>Si el guapo príncipe que capture dice “Yo nunca me casaré contigo!,
nunca, me escuchas, NUNCA!!!” yo diré “Oh, vale” y le mataré.
>Nunca cerraré un trato con un ser demoníaco para luego intentar
engañarle, simplemente por llevar la contraria.
>Perdonar la vida de alguien que me la salvó alguna vez en el pasado.
Esto es razonable ya que anima a otros a hacerlo. Sin embargo la oferta es sólo valida para una vez. Si quieren que se la perdone de nuevo, será mejor que me vuelvan a salvar.
>Todas las niñeras serán expulsadas del reino, todos los bebes serán
llevados a hospitales aprobados por el estado. Los huérfanos serán
dejados en casas de adopción, no abandonados en el bosque para ser criados por criaturas salvajes.
>No estaré de acuerdo en dejar libres a los héroes si ganan en un
duelo, aunque mis consejeros me digan que es imposible que ganen.
>Instruiré a mis legiones de poder para que ataquen al héroe en masa,
en lugar de esperar mientras sus compañeros atacan uno o dos cada vez.
>Si el héroe huye y sube al tejado, no le perseguiré para luchar con él
e intentar tirarle. Tampoco lucharé con él al borde de un abismo (en el centro de un puente de cuerdas sobre un río de lava )
>Si mis tropas mas débiles no consiguen eliminar al héroe, enviaré a
mis mejores tropas en lugar de perder el tiempo mandando tropas de poder cada vez mayor mientras él se acerca mas y mas a mi fortaleza.
>Si estoy luchando con el héroe encima de una plataforma móvil, le he
desarmado y estoy a punto de matarle y veo que él se tira al suelo, yo me tiraré también al suelo, en lugar de girarme con curiosidad para ver
lo que él ha visto.
>Si estoy cenando con el héroe, pongo veneno en su copa y me debo ir
por cualquier razón, pediré nuevas bebidas en lugar de intentar adivinar
si él ha cambiado las copas de sitio.
>No tendré prisioneros de un sexo vigilados por guardias del sexo
opuesto.
>No ignoraré al mensajero que se tambalea agotado y evidentemente
agitado hasta que mi higiene personal o mi pasatiempo haya acabado. Podría ser realmente importante.
>Si decido llevar a cabo una doble ejecución de el héroe y un
subalterno que me ha traicionado, intentaré que el héroe sea el primero en ser ejecutado.
>Finalmente para mantener a mis súbditos permanentemente encerrados en un estado de trance descerebrado, les proveeré con acceso gratis e ilimitado a Internet.
>También quiero proclamar a “Hercules”, “Xena”, “Simbad”, “Tarzan” y
“Robin Hood” como los Shows de Televisión Oficiales de la lista de Señores del Mal. Sus repetidos esfuerzos para ilustrar porqué los Señores del Mal necesitan una lista como esta son un ejemplo para todos nosotros.
