Ahora me esperan ciudades que nunca vi, y descubriré las leyendas de príncipes misteriosos y el son de la música inmortal.
Si, a la postre, siento por fin el amor, será en brazos de un vampiro ensoñado, embriagada por la musicalidad de un salón dorado, fuera de todo espanto.
Sumida en su calor, frío y seducción…
Y mi nombre será Favole.
